En mayo del año pasado vi que mi novio comenzó a salir a correr, salía en las mañanas muy temprano y me llamaba la atención la gran energía que tenía a diario, pasaron meses para que me atreviera a preguntarle si podía salir a correr con él. En agosto salí por primera vez, hacía frío y no me parecía entretenido porque habiendo recorrido solo 2 cuadras ya no podía respirar, tenía un calambre en las costillas y las zapatillas comenzaban a hacerme daño en los pies ya que no estaban hechas para eso.
Mi primer pensamiento fue "creo que nunca podré correr más de dos cuadras, es muy difícil para mí" pero me hacía tan feliz salir en las mañanas con mi novio y recorrer el Parque Almagro aunque fuera unos minutos casi caminando que decidí seguir saliendo.
Con el paso de los días increíblemente y en contra del pensamiento que tenía inicialmente fue mejorando mi respiración, los calambres fueron apareciendo cada vez más lejanamente y las distancias aumentaron considerablemente. Lamentablemente no pudimos seguir saliendo a correr juntos en las mañanas, ya que tenemos una pequeña hija que había que cuidar, pero a medio día con la ayuda de mi mamá pude continuar haciéndolo, sumando tiempo y distancia a mi aventura.
Al principio un pantalón de buzo viejo y unas zapatillas de trekking gastadas me acompañaban en mis trayectos y se fue haciendo necesario mejorar la indumentaria lo que también mejoraba las condiciones del ejercicio.
Mi ánimo mejoró, mi condición física y mis ganas por hacer cosas. Aplanando calles el día mejoraba considerablemente. Un día mi novio me invitó a participar de una competencia, la verdad es que para mí era algo totalmente nuevo, de alcanzar una distancia de 200 metros agotadísima, a recorrer 8 o 10 kilómetros una competencia se volvía en "La Meta cumplida".
Me habló de un trailrunning, -¿Qué es eso?- recorrer una distancia conformada por senderos en cerros y bosques en trayectos de carrera y caminata. Decirlo, no fue lo mismo que vivirlo, las calles dejaron de tener el mismo sabor después de participar en el xtrail Puchuncaví, la naturaleza me enamoró, respirar aire puro, recorrer parajes hermosos, mientras desarrollaba una actividad que me gusta mucho, entonces mi vida cambió, como dicen "viví el llamado de la naturaleza" y nunca más pude dejarlo. Esa Runner soy, una que ama disfrutar el paisaje mientras corre sus mejores kilómetros.

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